Ácido hialurónico (rellenos faciales)
Rejuvenecimiento facial no qurúrgico: El poder del ácido hialurónico
Dentro del ámbito de la cirugía plástica, existen diversas opciones para lograr un rejuvenecimiento facial sin necesidad de cirugía. Una herramienta fundamental en la medicina estética para rellenar imperfecciones, principalmente en el rostro, es el ácido hialurónico. Se utiliza frecuentemente para tratar surcos nasogenianos, labios, mentón y la región malar (pómulos).
¿Qué es el ácido hialurónico?

El ácido hialurónico es una sustancia que nuestro organismo produce de forma natural desde el nacimiento. Se encuentra en prácticamente todos los seres vivos y es un componente vital en el metabolismo. Sin embargo, con el paso de los años, su producción en el cuerpo disminuye progresivamente.
Este componente se encuentra en diversas partes de nuestro cuerpo:
- Cartílagos y huesos: Su función principal es lubricar y proteger contra impactos.
- Vasos sanguíneos y cordón umbilical: También está presente en estas estructuras.
- Piel: Aquí reside la mayor concentración de ácido hialurónico en el cuerpo, representando el 56% del total. En la piel, su rol es crucial: mejora la hidratación, aportando suavidad y firmeza. Además, actúa en conjunto con el colágeno, formando una red en la dermis que sirve como barrera protectora contra agentes extraños como bacterias, apoyando así la defensa de la piel contra infecciones.
El metabolismo del ácido hialurónico se produce en el interior de la membrana celular. Su síntesis se equilibra normalmente mediante un proceso de catabolismo, que es muy rápido, ya que su vida media en la piel es de aproximadamente un día.
Los proteoglicanos
Los proteoglicanos, que también contienen ácido hialurónico, se encuentran en la mayoría de los tejidos conectivos de nuestra estructura corporal. Su función principal es la de absorber agua, pudiendo incluso multiplicar su peso gracias a esta capacidad. La presencia de numerosas partículas minúsculas en los espacios internos de las moléculas de ácido hialurónico atrae el agua hacia su interior. Cuando esto sucede, se expanden y ofrecen una resistencia considerable a la compresión.
A medida que disminuye lentamente la producción natural de ácido hialurónico, la epidermis se vuelve cada vez más seca, marchita y arrugada, evidenciando la importancia de esta sustancia para mantener una piel joven e hidratada.
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